Tema 2
Características
del delincuente sexual
Introducción
La
delincuencia y la conducta criminal se han constituido en materias que generan
interés de un gran número de estudiosos, dada la complejidad de factores o
posibles predictores asociados a su génesis. Sus investigaciones convergen en
una disciplina común que es la Criminología: ciencia integral que estudia el
comportamiento delictivo y la reacción social frente al mismo, y comparte
algunos conocimientos, términos e instrumentos de investigación con otras
disciplinas, como la sociología, la psicología, la medicina, la biología y el
derecho (Garrido, Stangeland & Redondo, 1999).
La
psicología jurídica engloba varias especialidades bien diferenciadas; aparece
entre ellas y como una subespecialidad claramente distinguible la psicología
forense (Sobral, Arce & Prieto, 1994). De las actuaciones del psicólogo en
este ámbito, destaca la práctica pericial orientada a juzgar las alteraciones
del comportamiento humano y de las relaciones interpersonales, dentro del marco
que propone la ley.
Cabe
preguntarse ¿qué sucede con la rehabilitación? Es cierto que algunos
delincuentes son muy peligrosos, pero no es menos cierto que hay quienes
podrían disminuir la reincidencia si existieran programas que resultaran
efectivos. En relación a la intervención y tratamiento de los delincuentes,
Garrido (1993) sostiene que es necesaria, desde el punto de vista del bienestar
de los internos, de la sociedad y de los propios funcionarios penitenciarios.
Reconociendo
la importancia de abordar el fenómeno delictual desde un enfoque que integre
tanto el trasfondo social como la psicología de quienes delinquen, para
comprender el fenómeno en su totalidad aparece relevante considerar las
variables individuales, pues, si bien el individuo es un producto de la
influencia ambiental, no deja por eso de ser alguien diferente del resto, con
motivaciones propias y peculiares.
Por
ello, para avanzar en la disminución de la delincuencia es necesario conocer
las motivaciones o el funcionamiento particular del individuo que comete este
tipo de actos para poder así intervenir en el diagnóstico y prevención de este
fenómeno. Así, desde la psicología, tal como señala Romero (1999, citado en
Sierra, Jiménez & Buela-Casal, 2006), la mayor parte de las explicaciones
de la conducta criminal se ocupan de la criminalidad o tendencia a implicarse
en actos delictivos.
Romero
(1999, citado en Sierra et al., 2006) plantea que las principales corrientes de
estudio sobre factores psicológicos explicativos de la conducta criminal se
dividen en aquellas que destacan los factores de carácter psicosocial
(influencia de los contextos de socialización) y aquellas que destacan las
características más individuales. En esta segunda línea, las variables de
personalidad más estudiadas como posibles predictoras de la conducta se dividen
en una perspectiva temperamental y una corriente socio-cognitiva. En la primera
se propone, entre otros aspectos, que las dificultades para reflexionar antes
de actuar o para considerar las consecuencias negativas de la conducta ponen al
individuo en riesgo de implicación delictiva. En el polo socio-cognitivo se han
encontrado resultados contradictorios respecto de la relación entre autoestima
y conducta antisocial, así como datos poco consistentes para explicar la
relación que presenta con las habilidades sociales. Sin embargo, sí existe
consenso para señalar que son múltiples los factores implicados en la conducta
criminal y en la necesidad de estudiar los efectos moduladores (de interacción)
entre diferentes factores (para una exposición completa y detallada del tema
véase Romero & Luengo, 1999).
Dentro
de la delincuencia violenta, destaca la de carácter sexual, por suponer un
fuerte atropello a la libertad de las personas. Las agresiones sexuales
constituyen un determinado tipo de parafilias conductas sexuales poco comunes o
extrañas- que tienen la peculiaridad de suponer una transgresión del libre
consentimiento de otra persona (Echeburúa, 1994). Según Barudy (1999), estos
delitos constituyen un profundo y grave atentado a la integridad física o psicológica
de las víctimas, comparable a una "tentativa de asesinato moral".
En
la literatura el delito sexual es asociado a características psicológicas, en
contraposición a las explicaciones más ambientalistas y sociológicas de la
delincuencia común, en el sentido que esta última supone un beneficio económico
y material para el delincuente (Garrido, 1993). Para conocer el perfil de los
delincuentes sexuales, la investigación psicológica ha permitido obtener
información valiosa sobre su personalidad, aumentando la comprensión del
fenómeno de la delincuencia sexual y las posibilidades de intervención sobre el
mismo.
A
partir del estudio de la delincuencia sexual, autores como Echeburúa y
Guerricaechevarría (2000), Barudy (1999) y Garrido (1993) describen al delincuente
sexual como mayormente de sexo masculino (asociado al mayor impulso sexual y
componente agresivo presente en los varones), con trastornos de la identidad,
la autoestima y las capacidades para establecer y mantener relaciones
interpersonales. Señalan, además, que este aparece inseguro, inmaduro, poco
asertivo y con baja capacidad empática, con baja disposición para ajustarse a
las normas y con una marcada tendencia a la distorsión. Diversos autores
consideran a esta última como una de las características más importantes en los
delincuentes sexuales. Esta característica daría cuenta de un estilo de
funcionamiento en que la persona se crea una idea, se forma una opinión sobre
lo que desearía que pasara y actúa como si fuera a ocurrir de verdad, sin considerar
las probabilidades reales, ignorando las reglas sociales y siguiendo sus
propios criterios, lo que potencia la falta de respeto por los derechos y
sentimientos de los demás.
Beneyto
y Garrido (1997) señalan, además, que la conducta delictiva sexual suele
manifestarse junto a dificultades para establecer relaciones íntimas,
emocionales y sexuales. Describen al delincuente sexual como una persona que
experimenta impotencia y falta de asertividad con las mujeres, junto a un
déficit en el control de su impulso sexual.
Basándose
en las características observadas en los delincuentes sexuales, varios autores
han formulado distintas tipologías que agruparían a los agresores sexuales
dependiendo del tipo de agresión sexual, de la víctima, de la relación existente
con esta y de los mecanismos psicológicos a la base de dicha conducta
(Calderón, Duguet, Espinoza & Fuentealba, 2001).
Gómez
(1999) señala que se pueden clasificar los agresores sexuales en cuatro grupos
en función del tipo de víctima: (1) agresores sexuales en ámbito familiar, (2)
agresores sexuales a desconocidas, (3) agresores sexuales a conocidas y (4)
agresores sexuales a menores.
El
grupo perteneciente a los agresores sexuales en ámbito familiar utiliza la
confianza puesta en ellos para actuar; son agresores posesivos que utilizan el
miedo para paralizar a la víctima y manifiestan un bajo nivel de autoestima.
En
el grupo de agresión a desconocidas, la agresión tiene un móvil puramente
agresivo y no sexual. Las principales características personales del agresor
dan cuenta de pobres habilidades sociales, gran inmadurez afectiva y bajo nivel
de autoestima.
El
tercer grupo, agresores sexuales que han establecido una corta relación previa
de tipo amistoso con la víctima, suele tener un desarrollo socializador
precario, con escasos recursos personales y bajo nivel de autocontrol.
Especial
mención hace Gómez (1999) a las agresiones sexuales a menores, señalando que en
estos casos analizar a los agresores es muy difícil ya que estos no aceptan su
autoría, dificultando efectuar una historia de la conducta problema; de los
limitados datos obtenidos, deduce que el agresor considera que la relación con
el menor es solo una demostración de afecto. Al tener graves dificultades de
relación afectiva y sexual con los adultos, este agresor recurre a los menores
sobre los que puede actuar mediante su superioridad, con lo que muestra una
personalidad inmadura, desequilibrio afectivo, déficit en habilidades sociales
y dificultades para establecer vínculos afectivos estables.
En
todos los casos de agresores sexuales, Gómez (1999) sostiene que es posible
realizar tratamiento psicológico para producir una mejoría en su estabilidad
psíquica, considerando que si el agresor posee recursos intelectuales y
culturales más elevados, es capaz de modificar los criterios alterados a nivel
cognitivo, si bien el cambio a nivel emocional y comportamental es más difícil.
A medida que desciende el nivel de recursos del agresor existe más resistencia
a una modificación, aunque solo sea a nivel cognitivo, de las ideas que rigen
su concepto de los roles masculino y femenino.
Debido
a su escasez de recursos, el pensamiento de estos individuos es más rígido y
estereotipado que lo normal. Su resistencia al cambio se fundamenta en la
imposibilidad de hacer un análisis racional de los principios que han motivado
la oposición y persistencia de dichas ideas.
Prevalencia de la
Delincuencia Sexual
Según
estadísticas entregadas por Gendarmería de Chile (Región de la Araucanía), se
encontró que los delitos sexuales corresponden a un 17,3% del total de los
procesados ingresados desde Diciembre de 1999 a Mayo del 2000.
Cifras
recogidas en la Región de la Araucanía indican que la violación es más
frecuente en niñas menores de 18 años, representando estas a un 45% de las
víctimas. En cuanto a los agresores, el 59% son adultos, de los cuales la mitad
tiene educación básica y solo un 13% de ellos llega a ser detenido. La sodomía
afecta a menores de edad en el 57% de las denuncias, siendo el autor, en un 42%
de los casos, un adulto; solo un 14% queda en calidad de detenido. Por su
parte, el incesto tiene un 50% de víctimas mujeres, casi en su mayoría menores
(33%) y su agresor es en un 50% varón, alcanzando un 33% la educación básica,
no teniéndose registros de detenidos (Hermosilla, 1997).
En
Chile, en los registros a Diciembre del 2001 los delincuentes sexuales
representaban el 7,5% de los 20.568 encarcelados (Gendarmería de Chile, 2001).
Se señala que los delitos sexuales son los que más cifras negras ocultan. La
incertidumbre respecto a la cantidad de casos, se debe, en parte, a que no
existe un registro unificado de información (Bravo, 1982). No obstante, en los
últimos años, las denuncias por delitos sexuales han ido aumentando (Montoya,
Díaz, Reyes, Abusleme & Garrido, 2004). En el año 2006 hubo 15.209 casos de
delitos sexuales denunciados en Chile, de los cuales el 61,4% tuvo como víctima
a un menor de edad. El mayor número de víctimas estuvo en el rango etario de 7
a 14 años (4.446), seguido de los adolescentes de 14 a 18 años (3.757) y de
menores de 7 años (2.234). Respecto del género, las estadísticas indican una
relación de cuatro mujeres por cada hombre víctima de delitos de este tipo.
Además, de acuerdo a las estadísticas de victimización, un 75% de los agresores
corresponde a personas cercanas a la víctima, encabezando el estado de
parentesco el padre biológico de la víctima, seguido por el padrastro (La
Nación, 2007, Agosto 9).
Las etapas del desarrollo según Sigmund Freud
Las etapas
de Sigmund Freud.
Sigmund Freud, dividió las etapas del desarrollo del niño, para explicar su desarrollo emocional, y sus reflejos en el futuro, Freud, le llamo a estas etapas, etapas psicosexuales, ya que les asigna un papel importante a los instintos sexuales para su desarrollo.
El desarrollo de la personalidad, consiste en el despliegue de estas etapas.
Las etapas son las siguientes:
-La etapa oral:
Esta etapa se da en niños, en su primer año de vida, ya que todo lo que vean y tengan a la mano, se lo llevaran a la boca, para descubrir de que est ahecho y sentir por primera vez algo que les haga sentir bien, cuando los niños son reprimidos al hacer esto o cualquiera de las etapas, es cuando en un futuro empiezan a tener los resultados de estos momentos de represión por los padres, según Freud.
Los tipos de carácter oral experimentan trastornos en el recibir y el tomar.El recibir fallido, o sea que esta conducta se reprima, la oral, puede tomar la forma de dependencia pasiva, mientras que el tomar fallido, de igual manera, estando reprimida, resulta en manipulatividad, envidia y avaricia.
-La etapa anal:
La etapa anal es a partir de los 18 meses hasta la edad de los 3 años y medio, esta etapa se caracteriza por el aprendizaje de saber desprenderse de las cosas, y la posesión de las mismas.
esta etapa es importante porque aquí es cuando se comienza a tener conocimiento de cómo se controlan los esfínteres, de igual manera como la pasada y las otras etapas restantes, no deben de ser reprimidas ya que, según Freud, esto limitara el desarrollo emocional del niño en una edad más avanzada, o durante su crecimiento.
-La etapa fálica:
Esta etapa se desarrolla a la edad alrededor de los 3 a 5-6 años, y es cuando el niño descubre que tiene partes del cuerpo que son diferentes a los de los demás, y cuando descubre que puede sentir placer con los mismos, de esta etapa se pueden desprender dos complejos, el de Edipo y el de Electra.
Complejo de Edipo:
-Es tomado del mito griego de Edipo Rey, en el que Edipo mata a su padre, y se casa con su madre, esto se debe a la atracción que existe en el niño por su madre , en la etapa fálica, en esta etapa el padre es visto , como un rival, en el cariño de su madre.
Si esta etapa es desarrollada de una manera natural, el niño pierde la atracción sexual por su madre, y entonces adquiere la masculinidad, de su padre, si esto no sucede entonces tiene una conciencia atrofiada, que hace que tenga una actitud arrogante hacia las mujeres, según los estudios de Freud.
Complejo de Electra:
-Es una etapa parecida a la del niño, con el complejo de Edipo, solo que con la diferencia de que es en la niña, esta niña ve a su padre, sobrevalorado, es decir, no hay nadie mejor que él , y ve a su madre, como una rival.
Se dice que si esta etapa fue desarrollada naturalmente, la niña no tendrá ningún problema para entablar relaciones que sean altaneras, será debidamente modesta, es decir, alcanzará un equilibrio.
-La etapa de latencia:
Esta etapa se da entre los 6 años y los 12; es una que no es muy específica, pero si es importante, ya que en este momento es cuando se quedan guardados ya todos los sentimientos, pensamientos, creencias en uno, es cuando se forma la personalidad.
-La etapa genital:
Esta etapa, puede crear confusión en el hecho de tratarse de los órganos genitales, igual que la fálica, pero cabe recalcar que es diferente ya que la fálica era egocéntrica, es con uno mismo, y en esta etapa es cuando se termina de formar la personalidad, y entonces es cuando ya no busca el placer en el mismo, sino que ya se vuelve heterosexual, y entonces obtener placer de otras maneras.
Éstas son las etapas que forman la personalidad de un individuo según Sigmund Freud, y como podemos ver, se centra principalmente en el desarrollo de las pulsiones que tiene el sujeto en cuestión y los instintos sexuales del mismo , desarrollando asi una conducta coherente a como fue reprimido o permitido por sus padres.
Sigmund Freud, dividió las etapas del desarrollo del niño, para explicar su desarrollo emocional, y sus reflejos en el futuro, Freud, le llamo a estas etapas, etapas psicosexuales, ya que les asigna un papel importante a los instintos sexuales para su desarrollo.
El desarrollo de la personalidad, consiste en el despliegue de estas etapas.
Las etapas son las siguientes:
-La etapa oral:
Esta etapa se da en niños, en su primer año de vida, ya que todo lo que vean y tengan a la mano, se lo llevaran a la boca, para descubrir de que est ahecho y sentir por primera vez algo que les haga sentir bien, cuando los niños son reprimidos al hacer esto o cualquiera de las etapas, es cuando en un futuro empiezan a tener los resultados de estos momentos de represión por los padres, según Freud.
Los tipos de carácter oral experimentan trastornos en el recibir y el tomar.El recibir fallido, o sea que esta conducta se reprima, la oral, puede tomar la forma de dependencia pasiva, mientras que el tomar fallido, de igual manera, estando reprimida, resulta en manipulatividad, envidia y avaricia.
-La etapa anal:
La etapa anal es a partir de los 18 meses hasta la edad de los 3 años y medio, esta etapa se caracteriza por el aprendizaje de saber desprenderse de las cosas, y la posesión de las mismas.
esta etapa es importante porque aquí es cuando se comienza a tener conocimiento de cómo se controlan los esfínteres, de igual manera como la pasada y las otras etapas restantes, no deben de ser reprimidas ya que, según Freud, esto limitara el desarrollo emocional del niño en una edad más avanzada, o durante su crecimiento.
-La etapa fálica:
Esta etapa se desarrolla a la edad alrededor de los 3 a 5-6 años, y es cuando el niño descubre que tiene partes del cuerpo que son diferentes a los de los demás, y cuando descubre que puede sentir placer con los mismos, de esta etapa se pueden desprender dos complejos, el de Edipo y el de Electra.
Complejo de Edipo:
-Es tomado del mito griego de Edipo Rey, en el que Edipo mata a su padre, y se casa con su madre, esto se debe a la atracción que existe en el niño por su madre , en la etapa fálica, en esta etapa el padre es visto , como un rival, en el cariño de su madre.
Si esta etapa es desarrollada de una manera natural, el niño pierde la atracción sexual por su madre, y entonces adquiere la masculinidad, de su padre, si esto no sucede entonces tiene una conciencia atrofiada, que hace que tenga una actitud arrogante hacia las mujeres, según los estudios de Freud.
Complejo de Electra:
-Es una etapa parecida a la del niño, con el complejo de Edipo, solo que con la diferencia de que es en la niña, esta niña ve a su padre, sobrevalorado, es decir, no hay nadie mejor que él , y ve a su madre, como una rival.
Se dice que si esta etapa fue desarrollada naturalmente, la niña no tendrá ningún problema para entablar relaciones que sean altaneras, será debidamente modesta, es decir, alcanzará un equilibrio.
-La etapa de latencia:
Esta etapa se da entre los 6 años y los 12; es una que no es muy específica, pero si es importante, ya que en este momento es cuando se quedan guardados ya todos los sentimientos, pensamientos, creencias en uno, es cuando se forma la personalidad.
-La etapa genital:
Esta etapa, puede crear confusión en el hecho de tratarse de los órganos genitales, igual que la fálica, pero cabe recalcar que es diferente ya que la fálica era egocéntrica, es con uno mismo, y en esta etapa es cuando se termina de formar la personalidad, y entonces es cuando ya no busca el placer en el mismo, sino que ya se vuelve heterosexual, y entonces obtener placer de otras maneras.
Éstas son las etapas que forman la personalidad de un individuo según Sigmund Freud, y como podemos ver, se centra principalmente en el desarrollo de las pulsiones que tiene el sujeto en cuestión y los instintos sexuales del mismo , desarrollando asi una conducta coherente a como fue reprimido o permitido por sus padres.
